Con quererlo con todas tus ganas no es suficiente

Como el gordo que quiere rebajar pero no hace ejercicio o el adolescente que quiere sacar buenas notas pero se lo pasa durmiendo o en las redes, así mismo me he topado a lo largo de mi experiencia profesional con muchos dueños de empresas que quieren, con todas sus ganas, certificarse BASC, ISO o cualquier otra norma.

Lo quieren.

Quieren ver los logos en la recepción de su empresa.

Quieren poder enumerar en cenas y eventos las distintas certificaciones con las que cuentan.

Lo dicen a sinceridad.

Lo repiten.

Una y otra vez…

Pero…

No propician ni asisten a las Revisiones Gerenciales, no gestionan sus riesgos (ven la matriz de riesgos si acaso días antes de una auditoría externa), no asignan un coordinador del sistema, no asignan los recursos necesarios para la depuración de los Asociados de Negocios; dique que no pero sí: en el fondo se oponen y critican las visitas domiciliarias. Piensan que basta y sobra con autorizar los presupuestos necesarios para cumplir con los objetivos o para adquirir los equipos y herramientas necesarias para mitigar los riesgos. No están atentos a los incidentes de seguridad ni relacionan estos con la matriz de riesgos. No incluyen los resultados semanales ni mensuales de BASC a las reuniones normales de seguimiento de todos los aspectos de la empresa tales como ventas, costos y producción. No se aseguran de que las Descripciones de Puestos de sus empleados contemplen todas las funciones indispensables para que el sistema de Gestión funcione. ¿Acciones Correctivas? ¿Acciones preventivas? ¿Cómo así? Se enteran de que habrá Auditoria Interna en la reunión de apertura y para participar en la reunión de cierre hay que hacerles musarañas y brindarles chocolate caliente. Nunca jamás han hecho ni una sola ronda de inspección de seguridad para validar los puntos definidos como críticos. No revisan los indicadores de gestión con la periodicidad necesaria ni cuestionan a sus empleados cuando no cumplen los objetivos establecidos, por ende estos mismos empleados:

No están pendientes de los procesos de seguridad bajo su responsabilidad, ni supervisan a partir de los objetivos de seguridad establecidos para sus departamentos, ni se enfocan en las actividades necesarias que deben ser llevadas a cabo para evitar la materialización de los riesgos, no tienen la conciencia de la importancia de los registros a fin de poder rastrear, analizar, evaluar tendencias. No están alertas a su alrededor ni relacionan los hechos que presencian o que suceden en su entorno con los riesgos de la matriz porque es muy probable que casi no la conozcan, no se obsesionan con sus indicadores de gestión. En fin, que no le cogen el gustico ni el truquito al sistema por lo que todo se hace muchísimo más difícil.

Y así querido amigo, por más que usted cierre sus ojos y lo quiera con toooooooooodas sus ganas, como un niño frente a su bizcocho de cumpleaños y su velita segundos antes de soplarla pidiendo el deseo que más quiere que se le dé… por más que usted brinque y patalee, por más morisquetas que usted haga, por más que usted se ponga como el Chavo del 8 a zapatear en el piso al son de y zas y zas y zas en muy aislados brotes de entusiasmo o haga rabietas tipo la Chilindrina o lloriqueos tipo Quico, si no se activa y acciona todo su ser rumbo a ese querer, logrando así contagiar a toda su empleomanía con esa energía indispensable para lograr cualquier proyecto demandante, no logrará ninguna Certificación que se respete.

Publicado originalmente en BASC Rep. Dom.

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