¿Es jugando o es en serio?

Suelo preguntar en mis charlas de sensibilización BASC si alguno de los participantes dejaría la puerta de su casa sin llave durante toda una semana y luego completaría un formulario especificando que puso llave. La respuesta siempre es que no, por las posibles consecuencias de dejar la puerta sin llave: robo, muerte; y que completar el formulario después no tendría sentido porque ya se estuvo expuesto al peligro.

Completar formularios de inspección perimetral, inspección de contenedores, investigar sobre nuestros potenciales asociados de negocios, etc. después de realizadas las transacciones simplemente para cumplir con el estándar o “pasar” una auditoría equivaldría a dejar de cerrar la puerta de nuestras casas y luego llevar a cabo el papeleo. Cada una de las actividades establecidas en los procesos BASC tiene un porqué, una razón de existir y el dejar de llevarlas a cabo podría traer terribles consecuencias tanto para la organización como para sus relacionados. En seguridad no existen porcentajes, en seguridad hablamos de valores absolutos. Las aerolíneas no planifican que un 3% de sus aviones lleguen a salvo, los colegios no planifican que el 2% de sus estudiantes estén sanos y salvos. En seguridad esa única vez que nos dimos el lujo de no hacer lo que se suponía, podría ser la última. Cuando hayamos logrado que todos nuestros empleados entiendan esto a plenitud es que podremos empezar a decir que nuestro sistema de gestión en seguridad está funcionando.

Hace unos meses estuve yendo a un gimnasio donde también había una sala de tareas. Siempre me llamó la atención que no se tenía el cuidado necesario con la puerta de salida. Doña al fin lo dije varias  veces tanto a los policías que vigilaban desde fuera como a las encargadas de la salita. Insistían en que nunca había pasado nada y que era imposible que los niños salieran sin que ellos se dieran cuenta. Una tarde un papá fue a buscar a su hijo y tras ellos se fue otro alumnito. Para los que estábamos en el gimnasio y los policías lo que vimos fue un señor salir con sus dos niños. Al cruzar la calle el papá sólo agarró la mano de su hijo ya que no se percató que el otro niño los seguía detrás…  un carro que venía a gran velocidad lo chocó. Varios de nosotros fuimos testigos del horrendo hecho. Se reaccionó de manera rápida y se llevó al niño a una clínica; gracias a Dios no pasó de un susto y unas gomas marcadas en su piernita izquierda pero esa imagen del carro pasando y llevándose al niño de encuentro no se me borrará jamás de la mente. Por la impresión no pude volver al gimnasio sino unas semanas después y ya la sala de tareas se había mudado.

Un minuto de distracción pudo haber traído consecuencias nefastas para toda una familia. Por eso pregunto: ¿Es en serio o es jugando que estamos? Si es en serio entonces debemos contemplar todos aquellos riesgos a los que estamos expuestos, diseñar procesos junto a planes de acción infalibles y asegurarnos de que todo nuestro personal lleve a cabo las actividades pre-establecidas sin excepción, 24/7; que con orgullo podamos decir: “Pongo mis manos en fuego de que aquí eso no pasará”.

Ahora que utilizo las palabras ‘nefastas’ e ‘infalibles’… mi esposo dice que BASC me ha cambiado el vocabulario, que ahora hablo de carga contaminada, de actividades ilícitas … de malhechores, fechorías, malandrines… cuál paquín de superhéroes…  ¿les digo qué? Si es por el bien y la seguridad de mi familia pues ¡los seguiré salvaguardando a todos!

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